Salud

Es más nocivo el tabaco que un porro

Un estudio determinó que quienes consumen tabaco presentan mayores niveles de sustancias tóxicas en su organismo en comparación con aquellos que solo inhalan cannabis

Es más nocivo un tabaco en lugar de un porro y es que según Investigadores del Instituto de Cáncer Dana-Farber y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos, el fumar marihuana aumenta los niveles de sustancias químicas potencialmente nocivas asociadas con mayor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, pero en un menor grado que fumar tabaco.

El estudio, publicado en ‘EClinicalMedicine‘, demuestra que las personas que fuman solo marihuana tienen varias sustancias químicas tóxicas relacionadas con el humo en la sangre y la orina, pero en niveles más bajos que aquellos que fuman tabaco y marihuana, e incluso, solo tabaco. Según los autores, esto se debe a que dos de esos productos químicos, el acrilonitrilo y la acrilamida, son tóxicos en niveles elevados.

Los investigadores también encuentran que la exposición a la acroleína, una sustancia química producida por la combustión de una variedad de materiales, aumenta con el tabaquismo, pero no con el consumo de marihuana y contribuye a la enfermedad cardiovascular en los fumadores de tabaco.

Y, precisamente, los niveles altos de acroleína pueden ser un signo de un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y que reducir la exposición a la sustancia química podría disminuir ese riesgo. Los autores, destacan que esa particularidad es importante para las personas infectadas con el VIH, el virus que causa el sida, dadas las altas tasas de tabaquismo y el mayor riesgo de enfermedad cardíaca en este grupo.

Crece el número de usuarios de cannabis

«El consumo de marihuana está aumentando en los Estados Unidos con un número creciente de estados que lo legalizan con fines médicos y no médicos, incluidos cinco estados adicionales en las elecciones de 2020. El aumento ha renovado las preocupaciones sobre los posibles efectos en la salud del humo de la marihuana, que se sabe, contienen algunos de los mismos productos de combustión tóxicos que se encuentran en el humo del tabaco», ha señalado el autor principal del estudio, Dana Gabuzda, de Dana-Farber.

Gabuzda deja claro que se trata del primer estudio que compara la exposición a la acroleína y otras sustancias químicas nocivas relacionadas con el humo a lo largo del tiempo en fumadores exclusivos de marihuana y fumadores de tabaco, con el fin de ver si esas exposiciones están relacionadas con enfermedades cardiovasculares.

Evalaron a 245 personas

Para llegar a esas conclusiones, el equipo de investigación captó a 245 participantes con VIH positivo y VIH negativo en tres estudios de infección por VIH en los Estados Unidos. Argumentaron que involucraron a personas con infección por VIH debido a las altas tasas de consumo de tabaco y marihuana en este grupo.

A los participantes se les analizaron sus muestras de sangre y orina para detectar sustancias producidas por la descomposición de la nicotina la combustión de tabaco o marihuana, de esta manera, rastrearon la presencia de sustancias químicas tóxicas específicas.

Bajo esa metodología, encontraron que los participantes que fumaban exclusivamente marihuana tenían niveles más altos en sangre y orina de varios químicos tóxicos relacionados con el humo, como naftaleno, acrilamida y metabolitos de acrilonitrilo, que los no fumadores. Sin embargo, las concentraciones de estas sustancias fueron más bajas en los fumadores de marihuana que en los fumadores de tabaco.

 

También hallaron que los metabolitos de la acroleína, sustancias generadas por la descomposición de la acroleína, estaban elevados en los fumadores de tabaco pero no en los de marihuana. Este aumento se asoció con enfermedades cardiovasculares independientemente de si los individuos fumaban tabaco o tenían otros factores de riesgo.

 

«Nuestros hallazgos sugieren que los niveles altos de acroleína pueden usarse para identificar a los pacientes con mayor riesgo cardiovascular. Y que reducir la exposición a la acroleína por fumar tabaco y otras fuentes podría ser una estrategia para reducir el riesgo», concluye Gabuzda.

 

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