
El Departamento de Energía de EE. UU. (DOE por sus siglas en inglés) se ha interesado en la fibra de cáñamo como un método para generar aislamiento, descarbonizar el entorno y disminuir el impacto ambiental, una iniciativa innovadora y oportuna en la actualidad, cuando a la industria cannábica se le ha acusado de ser un contaminante por las emisiones de carbono.
La agencia energética a través del programa Innovation Crossroads destinará una cuota anual de 90,000 y hasta 200,000 dólares a la empresa Hempitecture, con sede en Ketchum, Idaho, la cual se encargará de realizar el estudio mediante un producto denominado HempWool, un material de aislamiento no tóxico, de alto rendimiento y carbono negativo, con la capacidad de reducir drásticamente la huella de carbono al incorporarse en un edificio, al tiempo que aumenta la salud y la comodidad de los ocupantes.
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“El Departamento de Energía está interesado en el potencial de aislamiento y descarbonización y otros materiales de construcción hechos de fibras de cáñamo”, manifestó Gibbons a la revista HempBuild.
Por ahora, la empresa Hempitecture como parte del proyecto prueba el aislamiento, la resistencia al fuego y conductividad térmica del HempWool, dependiendo de los resultados es posible que pronto este material se incorpore en la construcción de ciertas infraestructuras con tendencia ecológicas.



