Dos de los principales componentes del cannabis es el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), el primero de ellos, responsable de la psicoactividad y el segundo no psicoactivo e incluso, posee propiedades calmantes que puede servir para disminuir las ganas de fumar marihuana.
Un reciente estudio del University College London sugiere que tomar cannabidiol (CBD) podría ayudar a miles de personas a disminuir la frecuencia con que fuman cannabis, de acuerdo a los resultados obtenidos por los autores de la investigación, quienes calificaron las evidencias como “notables”.
Los investigadores estiman que uno de cada 10 fumadores de cannabis recurre al porro de manera exagerada y cuando dejan de hacerlo se quejan por los síntomas de abstinencia, como la ansiedad y el insomnio, justamente para ayudar a esas personas a disminuir el consumo, decidieron poner a prueba el CBD como ansiolítico, en ese particular los encargados del estudio, analizaron a 82 personas, todas ellas de 16 a 26 años, clasificadas como recurrentes al cannabis.
Evaluaron las dosis
Los participantes se dividieron en cuatro grupos que se sometieron a un ensayo de un mes, en ese tiempo se les dieron tres dosis diferentes de CBD o cápsulas de placebo, luego se fueron a casa y seis meses después se les pidió una muestra de orina.
Los resultados mostraron que la dosis más baja, 200 mg de cannabidiol, no tuvo ningún efecto sobre los hábitos de fumar de los voluntarios, mientras la dosis media de 400 mg redujo a la mitad la cantidad de cannabis que los usuarios fumaban después de seis meses en comparación con el placebo. La dosis de 400 mg también duplicó el número de días en que las personas no tenían THC en la orina, mientras que la dosis más alta de 800 mg fue ligeramente menos efectiva.
Ante estos indicios, la investigación preclínica y humana convergente sugiere que “el CBD es un tratamiento muy prometedor, con excelente tolerabilidad y seguridad. Uno de los principales efectos de abstinencia del cannabis es la ansiedad y el CBD reduce la ansiedad », aunque los autores dejan claro que todavía no hay una evidencia clínica concluyente.



