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Investigadores recorren el mundo para determinar origen de la marihuana

Especialistas en botánica recolectan especies de cannabis que crecen de manera silvestre para estudiar su perfil genético 

En España nace una investigación que se plantea llegar al origen de la marihuana, sus autores son los representantes del Instituto Botánico de Barcelona, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Ayuntamiento de Barcelona, quienes en función de los objetivos y financiados financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación se han desplegado por varios continentes del planeta para estudiar a nivel mundial las variedades químicas y genéticas del cannabis más puro, es decir, aquel que crece de manera silvestre.

De esta manera, tienen previsto determinar el origen de la planta y poder efectuar una recopilación bibliográfica, la cual quede como referencia y aporte mundial, en esa tarea, trabajan una decena de investigadores del Botánico y de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona, dirigidos por Teresa Garnatje, quienes se han comenzado a desplazar por varios países y establecer contacto con botánicos locales para llegar a las áreas donde crece el cannabis de forma natural y no a través de la mano del hombre para obtener una muestra del ADN de estas especies vegetales.

Tales labores de muestreo se han centrado más que nada en Asia y Europa del Este, donde es más común hallar cannabis en estado silvestre, y en menor proporción en África y América, donde son más comunes las plantaciones manipuladas por el hombre, quienes crean híbridos con el fin de traficar.

Más de 500 muestras de cannabis

El proceso de captación comenzó hace tres años y en este tiempo, ya han reunido entre 500 y 600 muestras de plantas silvestres de cannabis procedentes de diferentes partes del mundo, según Teresa Garnatje, investigadora principal y directora del Instituto Botánico.

Por tratarse de un muestreo tan amplio, los autores podrán examinar con amplitud su genética y determinar si hay una sola especie o varias, así como conocer de la existencia de otros compuestos no precisados o pocos estudiados.

«Queremos ver, por ejemplo, si existe un perfil químico ancestral, distinto al de las variedades que se están comercializando actualmente. Por eso necesitamos ver la variabilidad de todas las especies que crecen de manera más natural, no cultivadas, mejoradas o hibridadas», recalca Garnatje.


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A la par, se aprovechan estas especies vegetales recebadas para indagar en los posibles beneficios en tratamientos contra el cáncer, bajo ese objetivo, los investigadores han llevado a cabo algunas pruebas y obtenido resultados preliminares que prefieren reservarse hasta poder ampliar los estudios y concretar evidencias sobre el tema.

Dada la amplitud de la investigación, Teresa Garnatje considera necesario solicitar una prórroga a la Agencia Española de los Medicamentos que les permita continuar con el abordaje científico.

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