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Esto fue lo que se dijo en el webinario «Cannabis medicinal en Uruguay, ¿oportunidad de inversión?»

Leonardo Isoardi, socio de la firma uruguaya CPA Ferrere, encabezó el evento virtual, donde habló sobre las proyecciones del mercado

Con la legalización del cannabis, agricultores e inversores en general se interesan en la planta, aunque conscientes de las regulaciones existentes, se preguntan si realmente es rentable la producción de cannabis.

Una interrogante que se despejó en el reciente webinario titulado «Cannabis medicinal en Uruguay, ¿oportunidad de inversión?», realizado el pasado 21 de octubre por parte de la directiva de la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria y Navegación de Uruguay (Camacoes).

Leonardo Isoardi, socio de la firma uruguaya CPA Ferrere, encabezó el evento virtual, en su participación no dudo al expresar: “Pese a su corta historia de vida como producto aprobado para el consumo en muchos países, el cannabis medicinal ha comenzado a crecer al punto de convertirse en un negocio «de tiempo» pero con mucho futuro”.

Isoardi, realizó tales declaraciones con plena propiedad, pues se desempeña como asesor de empresas del sector cannábico desde 2013, año en que Uruguay se convirtió en pionero a nivel mundial en legalizar la venta y el cultivo de marihuana para uso recreativo, en ese contexto, recalcó que la comercialización de los insumos de la planta con fin medicinal tiene hoy día «una gran potencialidad».

El cannabis, una inversión que toma su tiempo

El orador explicó que cada vez son más los países que buscan «desregular» y permitir la venta de medicamentos con cannabis, en ese escenario, la industria juega un papel importante, donde el tiempo es clave, ya que hay dificultades en plazos y normas y, a la vez, emergen nuevos competidores.

«Esto es un negocio de tiempo, el precio ha caído de un año a otro y eso se da porque hay más oferta. Sin duda todavía la demanda supera muchísimo a la oferta, pero en la medida que no nos apuremos y logremos exportar, los márgenes se empiezan a achicar», manifestó.


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En el caso particular de Uruguay, Isoardi consideró que el país debe atravesar varios desafíos, pues si bien cuenta con una base de experiencia tras aprobarse la ley bajo el gobierno de José Mujica (2010-2015), la exportación de cannabis medicinal estaba estancada y recién comienza a ejecutarse.

Es oportuno mencionar que el pasado mes de agosto el presidente Luis Lacalle Pou aprobó dos decretos para autorizar la exportación de productos de cannabis medicinal, que permiten agilizar trámites internos a las empresas y llevar las cepas uruguayas a otras latitudes.

«A 2023 si cambia la normativa y logramos que la capacidad para poder exportar se logre, deberíamos generar más de 1.000 millones de dólares al año por esa actividad», destacó.

Proyecciones del mercado internacional

El evaluar el comportamiento del mercado latinoamericano, Isoardi indicó que más allá de Colombia, principal competidor regional de Uruguay, Paraguay y Perú, a un ritmo más lento por la pandemia, comenzaron a potenciar su producción, mientras que Brasil se perfila como el gran comprador.

Desde una óptica global, detalló que Alemania se posiciona como el mercado europeo más grande y estimó que Estados Unidos  y España se proyectan como potenciales mercados.

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